
Si en tu trabajo se repiten una y otra vez situaciones que te generan conflicto—interno o con otras personas—es momento de dejar de mirar hacia afuera y culpar a los demás. Tres veces lo mismo es un patrón. Y el patrón es tuyo.
Un patrón es un comportamiento aprendido que utilizas para resolver una situación determinada. Si ese patrón te lleva siempre al mismo tipo de conflicto, es porque, en algún momento de tu infancia, te adaptaste a una forma de actuar que te permitiera ser aceptado, querida, sobrevivir.
Lo que fue útil en la infancia—ese ajuste creativo que permitió encajar—se dispara una y otra vez cada vez que te encuentras con una situación que tu inconsciente percibe como una amenaza.
Cuando, además, hubo un evento traumático en tu historia—abandono, humillación, abuso…—ese ajuste se convierte en una respuesta automática, un resorte que no controlas y que sigue activándose en tu vida profesional.
Y entonces te pongo algunos ejemplos de algunas cosas que suceden.
- No soportas a quienes ejercen autoridad sobre ti o te sometes a ella.
- Te bloqueas cuando te ofrecen más responsabilidades o te obsesionas con el resultado.
- Te irritas con ciertas personas en el trabajo.
- Boicoteas inconscientemente tus propios proyectos.
Desde hace años acompaño a profesionales que llegan con estos síntomas. Y a menudo, muy a menudo, los resolvemos. Recuperan su capacidad de acción, vuelven a ser eficaces, a brillar en sus proyectos… porque han visitado su biografía, han sanado hechos que permanecían congelados y han recuperado su autonomía.
Te acompaño allí, a sentir ese dolor no expresado, para sanarlo y regresar al presente con más consciencia, más libertad y más eficacia en tu vida profesional.