
¿Qué relación tiene la espiritualidad con tu profesión, con tus relaciones profesionales, con tus proyectos?
Toda.
La espiritualidad se arraiga en la confianza.
Y la confianza, en la generosidad.
La confianza no es un lujo que puedas permitirte solo cuando las cosas van bien. Es la base. Y ahí está el reto: confiar en que tu nivel de consciencia solo te permite estar aquí, en esta situación, porque tienes algo que atravesar y no evitar.
No eres el pianista.
Eres una tecla del piano.
Y tu música llega cuando es tu momento.
Confiar no significa permitir dinámicas tóxicas ni dejar que abusen de ti.
Significa sostenerte con presencia, aprender lo que esta situación te trae y actuar desde ahí, sin miedo y sin victimismo.
Si no lo haces, tu energía se bloqueará. Tu instinto de supervivencia —que en el trabajo se activa con facilidad— se conviertirá en egoísmo desmedido. Entonces dejaras de expresarte de forma genuina, se apagará tu creatividad, y caes en dos trampas: pensar que todo lo que logras es solo fruto de lo buena o bueno que eres… o creer que todo y todos conspiran contra ti.
Te hablo desde mi experiencia personal y profesional. Una carrera llena de éxito profesional y vacío existencial me llevó a una crisis en la que descubrí qué tecla era. Y me di permiso —atravesando un profundo y largo proceso de autodescubrimiento— para expresarme en el acompañamiento del dolor de otras personas, cambiando hacia la consultoría del alma y la terapia.
Eres una tecla del piano.
Tu música llega cuando es tu momento. Entonces exprésate con lo mejor de ti. No te escondas. Y tampoco sostengas la nota más de lo necesario por puro ego.
Mientras tanto, respira, observa, sé generosa. Y aguarda tu turno.
Y si no lo consigues, inicia o profundiza en un proceso de autoconocimiento.
Si no es ahora, ¿cuándo?